Skip to main content

¿Quién es la persona más importante para nosotros? Una pregunta muy normal que la gente hace, la hemos escuchado muchas veces. Normalmente las respuestas son muy parecidas, los hijos dirán que sus padres, los padres que sus hijos, en las relaciones muy estables y de años dirán que su pareja. Esto por poner un ejemplo de cómo, generalmente, ponemos a nuestros seres queridos por la persona más importante en nuestras vidas y claro, es lo normal.

Sin embargo, se nos olvida alguien, esa persona que hace que todo funcione, que estemos aquí y podamos estar alrededor de todos esos seres queridos que tan importantes son. Se trata nada más y nada menos que de nosotros mismos, el ser humano más importante en nuestras vidas sin duda alguna, porque no sería vida si no existiéramos.

Muchos dirán que es un pensamiento egoísta e incluso narcisista y puede que lo sea, pero ¿cómo vamos a lograr ofrecer lo mejor de nosotros a las personas que nos rodean si ni siquiera nos conocemos? No sabemos quiénes somos, qué queremos, no nos tenemos estima ni nos valoramos. Es imposible poder ofrecer algo si estamos vacíos por dentro.

El autoconocimiento debería ser un elemento esencial en la vida de cada persona, darle el espacio que necesita a la persona más importante en nuestras vidas, darnos espacio para nosotros mismos, conocernos bien y comenzar a trabajarnos como lo que queremos ser. A partir de ahí podemos ofrecer lo mejor de nosotros a toda persona que nos topemos en el camino de la vida.

Cada uno de nosotros tiene mucho que ofrecer, pero si no nos conocemos a nosotros mismos no podemos ofrecer nada, solo ser uno más del montón, sin pena ni gloria, siguiendo a la multitud y actuando ante los demás como si supiéramos hacia donde vamos.

La persona más importante de mi vida soy yo, porque sin mí no tengo nada que ofrecer, no puedo querer a los que me quieren, no puedo valorar a quien me valora, no puedo respetar a quien me respeta, sin mi no puedo tener a personas importantes a mi alrededor. Por eso mismo decidí conocerme, valorarme y aceptarme, saber quién soy me ha llevado a tener un pensamiento diferente de las cosas, las personas y de la vida en general.

Ya basta de tener esas batallas internas como si fuéramos nuestro propio enemigo y que nos hace estar peleados con la vida, frustrados por no lograr lo queremos y no tener nada clara para nosotros. Todos somos iguales y todos estamos creando y viviendo nuestra propia historia, es por esto por lo que deberíamos tener ese tiempo para hablarnos, conversar con nosotros mismos y convertirnos en nuestro mejor amigo, que nos apoya, nos dice las verdades cuando se tienen que decir, nos guiamos mutuamente y creamos una relación que se compenetra por somos nosotros mismos, al fin y al cabo.

Dejar un comentario