El tiempo en nuestras vidas se divide en tres partes: pasado, presente y futuro, hablemos de cada uno de ellos de la manera más simple posible, comenzando por el pasado.
El pasado es todo aquel tiempo anterior al presente, es decir, que ya fue vivido por nosotros, solo nos quedan experiencias y recuerdos, para sacar el mejor provecho de este tiempo nos debemos enfocar en todo lo bueno que podamos obtener, todo lo que podamos aprender del tiempo atrás es ganancia para nosotros, también es de suma importancia vivir sin arrepentimientos, los acontecimientos del pasado ya pasaron y no hay nada humanamente posible para cambiarlos, lo que sí podemos hacer es aprender de esto, analizar en qué pudimos haber mejorado y hacerlo en el presente, sabio es el que aprende de sus errores no el que los vive y revive en su cabeza mortificándose a sí mismo, no podemos mantener nuestra mente en el pasado porque no estaríamos viviendo, estaríamos reviviendo hechos que ya pasaron y que no podemos cambiar.
Ya que aprendimos a superar el pasado y a mejorar gracias a él nos enfocamos en el presente, el tiempo más importante. Este tiempo es el ahora en este preciso momento, el momento de experimentar y vivir, todas las decisiones que tomemos nos van a definir el camino de nuestras vidas y nos van a generar los mejores recuerdos, o no. El presente es el instante en el que podemos cambiar las cosas, hacer y deshacer, mejorar o empeorar, pero más aún, disfrutar, vivir. Por esto, cada paso que demos lo debemos analizar y buscar lo mejor de nosotros, con toda la experiencia que nos da nuestro pasado. Qué queremos realmente para nuestras vidas y qué podemos hacer en este momento para llegar a ello? Esas son las preguntas del presente, cada instante debemos tener las respuestas y trabajarlas constantemente.
Ahora bien, todo aquello después del presente, el porvenir, es el futuro. Bien se dice que el futuro es incierto y efectivamente lo es, pero también es cierto que nuestras decisiones en el presente van a influir negativa o positivamente en ese futuro. Eso sí, al igual que el pasado, nuestras mentes no pueden estar en el futuro, sufriendo por dentro por ver o saber qué será de nuestras vidas, esto tampoco es vivir.
En resumen, vivamos sin arrepentimiento de nuestro pasado, aprendamos de nuestras experiencias vividas, vivamos en mente y cuerpo en el presente, aprovechemos, experimentemos, mejoremos y hagamos de nuestro futuro un mejor futuro, lo hemos leído y escuchado tantas veces, pero por qué seguimos sin aplicarlo en nuestra vida?


