Todos tratamos de evitar que nuestra vida se convierta en una rutina, repetir y repetir para al final darnos cuenta que se nos pasó el tiempo y no lo disfrutamos como realmente hubiésemos querido. Desde las horas que pasamos en nuestro trabajo hasta el tiempo libre que tanto esperamos, en todo momento tratamos de hacer las cosas diferentes para evitar caer en esa copia de tareas que tanto repudio nos causa.
Aunque nos contradecimos constantemente, queremos que todo sea innovador, queremos cosas nuevas, pero nos comportamos de la misma manera siempre, reaccionamos igual y nos da miedo intentar todo lo que sea nuevo o lo que no es usual.
Lo primero que debemos aceptar es que las rutinas son necesarias, esta es la única manera de lograr perfeccionar algo en nuestra vida, solamente a través de la práctica alcanzamos dominar a placer nuestras tareas, así que, lo mejor para empezar es admitir nuestras rutinas, disfrutarlas y convertirlas en nuestras aliadas para lograr nuestras metas.
El segundo punto es visualizar cuáles tareas rutinarias no disfrutamos y tampoco nos generan ningún valor, es decir, consumen tiempo y no nos devuelven ninguna utilidad, y cambiarlas de inmediato. Este paso es de suma importancia y nos trae grandes beneficios porque nos da un enfoque a aquellas tareas que disfrutamos y/o nos ayudan a mejorar en el área a la que pertenezca.
Por último y por más difícil que parezca, es necesario dejar de lado todos nuestros miedos hacia lo nuevo o lo diferente. Cuando dejemos de lado esas rutinas innecesarias vamos a poder darle espacio a cosas para las que antes no teníamos el tiempo ni la energía, que no tengamos temor al intentarlo, si de eso se trata, si funciona estaremos agradecidos con nosotros mismos por haber tomado ese rumbo, y si no, sabemos que no es por ese camino, vamos a sacar toda la enseñanza que nos dejó y vamos volver la vista hacia adelante y enfocarnos en algo nuevo!


