Skip to main content

Estamos acostumbrados a estar rodeados de problemas, tanto en nuestra mente como en el ambiente que nos rodea, vemos un problema como algo negativo con lo que hay que vivir hasta que cambie o cambiemos nosotros y ya no lo percibimos como un problema. Pero como siempre, este temas es cuestión de cómo veamos las cosas, nos familiarizamos a ver estos temas con pesimismo y negatividad.

Qué tal si comenzamos a ver los problemas como lo que en realidad son? Un problema es «una cuestión que hay que resolver o a lo que hay que se le busca solución». Lo mejor para iniciar un cambio en nuestros pensamientos y en nuestra vida misma es viendo las cosas desde el punto más básico.

Lo primero que debemos hacer es analizar y comprender el problema, saber qué lo causa es lo más importante para poder buscar soluciones. También debemos definir la diferencia entre un problema nuestro o externo, esto es sencillo de saber, solo necesitamos darnos cuenta si podemos solucionarlo o no, si podemos hacer algo al respecto debemos ponernos manos a la obra y comenzar a trabajar en las diferentes alternativas que tenemos para solucionar. Caso contrario, si la solución a ese problema no la tenemos nosotros debemos dejarlo de lado, cambiar de dirección, olvidarlo, superarlo, no es nuestro problema, por lo tanto, no es un problema para nosotros y no debemos desgastarnos mentalmente en pensar en ello o tratar de cambiar aquello que es externo.

Volviendo a nuestros problemas, es decir, aquellas cosas con las que no estamos a gusto y podemos hacer algo para cambiarlas, es necesario comenzar a dejar de verlas como un problema, no verlas más como algo negativo y comenzar a analizarlo como algo que simplemente queremos que sea diferente de ahora en adelante, que sea mejor para nosotros, con este inicio nos vamos a ver beneficiados al quitarle poder al problema, dejar de verlo con ojos de odio o malestar y verlo como algo superable, algo que simplemente ya no queremos más.

Muchas veces, casi siempre, inconsciente o inconscientemente le damos a los problemas más poder y fuerza de lo que merecen, por esto mismo no los enfrentamos, los evitamos, mientras van creciendo por sí mismos. Todos hemos sentido en carne propia las dos caras de la moneda, de un lado vivimos frustrados, tensos, inquietos, incómodos y deprimidos con ese problema encima que no nos dejar comer, dormir ni vivir tranquilos, nos quita vida, y por otro lado esa sensación de alivio y tranquilidad que nos da enfrentar un problema, darle solución, pasarle por encima, cambiar de página y dejarlo en el pasado.

Comencemos a trabajar nuestros problemas, clasifiquemos y dejemos de lado por los que nada podemos hacer y empecemos a trabajar y solucionar los que están en nuestro camino. Es momento de vivir de una manera más tranquila, por nuestro propio bien y los que están alrededor!

Dejar un comentario