Estamos viviendo el momento máximo del consumismo en nuestra sociedad, todos queremos tener y tener, entre más tengamos mejor (según nosotros). Pero acaso este movimiento es lo más saludable y beneficioso para nosotros? Mientras más cosas tengamos más preocupados vamos a estar, mantenemos nuestra mente en nuestras pocesiones, nos esclavizamos a las cosas que tenemos!
Nacimos para ser, no para tener, cada objeto que poseemos se roba un poco de lo único que (en general) es totalmente nuestro desde que nacemos, nuestra libertad. Acaso vale la pena sacrificar nuestra libertad y salud mental por tener cosas que ni siquiera usamos? Entre menos tengamos más nosotros vamos a ser, porque nos enfocamos más en lo que somos y no en lo que tenemos, no estoy hablando de deshacerse de todo lo que tengamos y no comprar nunca nada por más que lo necesitemos, hablo de vivir con lo escencial y usar las cosas como cosas mismas, dedicarnos más tiempo para nosotros y no en darle mantenimiento a todo eso que poseemos, revisemos nuestras cosas y seamos realistas de cuántas de ellas usamos, las demás hay que hacerlas a un lado, no importa si las vendemos o donamos, da igual, pero necesitamos seguir adelante con nuestras vidas sin ser acumuladores de todo ese peso que llevamos o acaso sin todas esas cosas no podemos vivir? El apego a lo material no nos deja tiempo ni energía para nuestras relaciones ni para nosotros mismos.
Tratemos al máximo de darle el valor que merecen a las cosas: cosas, no desperdiciemos nuestros sentimientos con cosas inertes y tratemos de direccionar todos esos sentimientos de afecto, cariño y amor a las personas a nuestro alrededor, suena simple y lo es, solo necesitamos despertar y quitarnos todo ese peso de encima. Eliminemos todos esos objetos que mantenemos por recuerdos, nuestros recuerdos permanecen en nosotros y no en nuestras cosas, vendamos y/o donemos todas esas cosas que no usamos desde hace mucho y sabemos realisticamente que no las vamos a volver a usar, es hora ser mejores con nosotros mismos, es hora de comenzar a vivir, nos lo merecemos.


